La sesión solemne de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Croata y la Conferencia Episcopal de BiH para la Pastoral Croata en el Extranjero se llevó a cabo el 13 de abril en la Sala Vijenac, y fue presidida por el presidente del Consejo, el Obispo de Vrhbosna, Tomo Vukšić.
Segú informó la Agencia de Noticias IKA, la Asamblea fue inaugurada por el arzobispo Vukšić quien, en su discurso inicial, destacó que la misma se realiza en homenaje a cuatro grandes aniversarios: los 60 años de la Dirección de Pastoral para los Croatas en el Extranjero, los 80 años de la Pastoral Croata en Alemania y Austria y los 100 años de la Custodia Franciscana Croata de la Sagrada Familia en EE.UU. y Canadá.
El arzobispo Vukšić destacó que la pastoral para los croatas católicos de la emigración comenzó mucho antes de los aniversarios mencionados, y se llevó a cabo de diferentes formas. “Todo comenzó con las persecuciones y el exilio, cuando nuestros sacerdotes se unieron a nuestros compatriotas en las columnas de refugiados llegando a zonas de Austria, Hungría y Rumania; allí organizaron la atención pastoral en lengua croata que perdura hasta la actualidad. Desde el comienzo se integraron en las diócesis locales, que preservan la centenaria tradición multilingüe de sus comunidades episcopales”.
“Cada aniversario invita asimismo a volver a analizar la eficacia y los frutos logrados hasta la actualidad, fomenta la necesidad de seguir en el buen camino y de cambiar lo que hay que mejorar. En ese sentido, pareciera útil que las representaciones oficiales del Estado desempeñaran sus funciones con mayor eficacia, especialmente en los ámbitos educativo y cultural, de forma tal que las comunidades eclesiales y sus líderes pastorales pudieran funcionar más plenamente como comunidades pastorales y, en mayor medida que antes, ser capaces de generar una proporción más significativa de sus propias vocaciones y religiosas”, declaró el arzobispo Vukšić.


También pronunció un discurso de bienvenida el presidente de la Conferencia Episcopal Croata, el arzobispo de Zagreb Dražen Kutleša, quien subrayó que “los aniversarios de hoy son testimonio de la fe viva, de la constancia y el amor del pueblo croata que, a pesar de vivir en la emigración y apoyándose en sus pastores, supo preservar su comunión con la Iglesia y con su patria”.
“Las olas de emigración del pueblo croata tras la Segunda Guerra Mundial, así como las migraciones económicas de las décadas de 1960 y 1970, hicieron necesaria una organización pastoral para los croatas que vivían fuera de la patria, concretamente un organismo que coordinara, promoviera y velara por su bienestar espiritual. Sin embargo, incluso antes de que existiera dicha estructura, ya existía la cercanía del pastor”, subrayó el arzobispo Kutleša.
“Muchos de los vínculos actuales entre la República de Croacia y la emigración surgieron justamente de encuentros en el ámbito eclesial. (…) Según la experiencia bíblica, la emigración no es solo una herida sino también una misión. Nuestros emigrantes llevaron consigo la fe, la laboriosidad y la cultura a las naciones del mundo, dando testimonio de que es posible dar testimonio del amor de Cristo incluso lejos de la patria. La Pastoral Croata en el Extranjero” es simplemente un término técnico para designar todo el entramado de relaciones, atención, iniciativas, apoyo, ingenio y compasión: todo aquello que permitió preservar y proclamar en el extranjero la fe en la que creció nuestro pueblo”, añadió el arzobispo.
“En una época de nuevas migraciones y amenazas, la pérdida de identidad, la Iglesia de la patria sigue siendo una madre que acoge, alienta y nos recuerda que formamos parte de una sola Iglesia de Cristo y de un solo pueblo”, afirmó. “La Pastoral Croata para la Emigración está llamada a seguir siendo puente: un puente de fe y amor, un puente entre las generaciones mayores y las más jóvenes, entre la patria y el mundo. A veces, ese puente puede requerir renovación, pero su cimiento es sólido: es Cristo, el Buen Pastor, quien no olvida a nadie”, concluyó el arzobispo.
También pronunciaron palabras de bienvenida representantes eclesiásticos de Alemania y Austria: el dr. Lukas Schreiber, director nacional de Pastoral para las Comunidades de otras lenguas y ritos de la Conferencia Episcopal Alemana, y el dr. Alexander Kraljic, director nacional de Austria; la presidente de la Comisión Parlamentaria para los Croatas en el Extranjero Zdravka Bušić; Ivan Šipić, ministro de Demografía e Inmigración de la República de Croacia; Dario Magdić, subsecretario de Estado de la Oficina Central Gubernamental para los Croatas en el Extranjero, y Milan Kovač, presidente de la Junta Directiva de la Fundación para la Emigración Croata.


A continuación, siguieron las disertaciones del director nacional de Pastoral para los Croatas en el Extranjero, el rvdo. dr. Tomislav Markić; el delegado de Pastoral para los Croatas en el Extranjero en Alemania, fray Petar Klapež; el delegado de Pastoral para los Croatas en el Extranjero en Austria, fray Vjekoslav Lazić; y el custodio de la Custodia de la Sagrada Familia y delegado de Pastoral para los Croatas en el Extranjero en EE. UU. y Canadá, fray Nikola Pašalić.
En su discurso, con motivo del 60.° aniversario de la Dirección, el rvdo. Markić señaló que se considera como fecha de fundación el mismo día en que fue nombrado su primer director, el padre Vladimir Vince. “Esto ocurrió el 25 de junio de 1966 en Roma. En el marco del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la entonces Yugoeslavia y de la firma del protocolo correspondiente, la Sagrada Congregación Consistorial nombró a este sacerdote croata emigrado, miembro del Opus Dei, director de la Pastoral para los Croatas en el Extranjero. El nombramiento tuvo lugar en un momento en que surgía con fuerza una nueva oleada de migración laboral croata, especialmente hacia Alemania; con el tiempo, la cantidad de personas de este grupo superó ampliamente a la de la comunidad de emigrantes políticos, que hasta entonces había sido dominante. El padre Vince logró consolidarse como una figura de autoridad dentro de la emigración croata, a pesar de la oposición de los sectores más intransigentes de la emigración política. Durante su breve mandato, recorrió y fortaleció la red de atención pastoral croata en toda Europa, sobre todo en Alemania y Suecia y, con el mismo fin, visitó comunidades croatas en América del Norte y del Sur a fines de 1967 y principios de 1968”.
Tras el accidente aéreo en el que perdió la vida el padre Vince, la Sagrada Congregación para los Obispos nombró a Vladimir Stanković, párroco de la iglesia de San Blas en Zagreb, para ocupar el cargo, por propuesta de los obispos. Entre otras cosas, el padre Markić destacó el contexto histórico en el que ejerció mons. Stanković. «El inicio de su mandato coincidió con una etapa de relaciones más fluidas entre la Santa Sede y la entonces Yugoslavia, tras la firma del Protocolo y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Sin embargo, la situación de la Iglesia en dicha entidad estatal volvió a deteriorarse con la represión de la Primavera Croata en 1972», señaló.
«En dicho contexto, también era necesario fomentar la reconciliación en el seno de muchas comunidades, misiones y parroquias católicas croatas de la diáspora, donde la influencia de los emigrantes políticos croatas era fuerte y existía una gran reticencia a aceptar a los sacerdotes “portadores de pasaporte”, como se denominaba a quienes poseían pasaportes yugoslavos ordinarios. Estos sacerdotes eran vistos como posibles colaboradores del régimen comunista y su aceptación resultaba muy difícil. Sin embargo, Stanković solo podía enviar a este tipo de sacerdotes para atender a la diáspora; por consiguiente, dentro de los límites de lo posible, dedicó un esfuerzo considerable a la selección del personal, buscando sacerdotes que se distinguieran por una vida moral ejemplar, desinterés por la política cotidiana y celo por la salvación de las almas», añadió el padre Markić.
«Las dos primeras décadas de la gestión de Stanković estuvieron marcadas por numerosos ataques e intentos de asesinato perpetrados por la UDBA contra emigrantes políticos croatas, así como por una vigilancia y presión constantes sobre nuestros agentes pastorales y laicos destacados; acciones que tuvieron un profundo impacto en nuestras misiones. Por el contrario, la última década del liderazgo de Stanković al frente de la pastoral para los croatas en el extranjero se caracterizó por los esfuerzos en favor de la independencia y la condición de Estado de Croacia; el periodo de la Guerra de la Patria, en particular, estuvo marcado por innumerables iniciativas humanitarias de la diáspora en las que participó la Dirección, con el objetivo de brindar ayuda efectiva a las víctimas de la guerra, especialmente a los refugiados y desplazados».
El padre Markić dijo que actualmente obran 180 parroquias, misiones, comunidades y centros católicos croatas en el mundo. En Europa hay tres en Eslovenia, ocho en Austria, noventa y cinco en Alemania, doce en Suiza, tres en Francia, cuatro en Suecia, y una en cada uno de estos países: Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca y Noruega. Fuera de Europa hay dieciséis en Canadá, quince en EE.UU., trece en Australia, y una en Perú, Argentina, República de Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Fray Vjekoslav Lazić habló sobre los 80 años de atención pastoral croata en Austria. Destacó que la nueva ola de refugiados procedentes de Bosnia y Herzegovina se caracteriza por una profunda devoción a la Iglesia Católica y por sus valores tradicionales. “La labor pastoral también debió tener en cuenta que los croatas de Bosnia y Herzegovina vivían a menudo como una diáspora dentro de su propia tierra, conviviendo con las poblaciones musulmana y ortodoxa. Además, al llegar a Austria, se encontraron con una sociedad secularizada. Hubo que armonizar todo esto mediante una labor pastoral paciente y constante, centrada en la educación religiosa de los niños, la pastoral juvenil, los cursos de preparación al matrimonio, las peregrinaciones”.
Fray Vjekoslav destacó especialmente la peregrinación a Bleiburg. “Esta es una peregrinación que realizan todas las misiones en Austria y da continuidad al compromiso histórico de los croatas de la diáspora de preservar la memoria de la tragedia nacional que sufrió el pueblo croata en 1945, un acontecimiento cuya conmemoración estuvo prohibida para los croatas de la patria durante el régimen yugoslavo”.
«En medio de la volatilidad del panorama mundial, la pastoral croata no es ajena a los interrogantes sobre lo que depara el futuro. Lamentablemente, el marco estatal y nacional consolidado por la República de Croacia durante la Guerra de la Independencia en la década de 1990 no propició un retorno significativo de la emigración a la patria. Además, una situación económica precaria ha llevado a muchos a buscar nuevamente una vida en el extranjero. Desde la adhesión de Croacia a la Unión Europea en 2013, la emigración se ha acelerado drásticamente. Por otra parte, los procesos de integración y asimilación en los países de acogida están surtiendo efecto lenta pero inexorablemente, y a las misiones pastorales les resulta difícil resistirse a ellos. No obstante, la pastoral croata siempre ha logrado desempeñar un papel vital en la salvación de las almas, la preservación de la lengua y las costumbres croatas, y el fortalecimiento de los vínculos con la patria, yd creemos que seguirá haciéndolo en el futuro», concluyó fray Vjekoslav.

La presentación final, llamada “La Custodia Franciscana Croata de la Sagrada Familia para los Estados Unidos y Canadá (1926–2026)”, estuvo a cargo de fray Nikola Pašalić. “Los franciscanos croatas de todas las provincias actuales de nuestro pueblo croata desempeñaron funciones como proveedores de atención pastoral, guardianes de la identidad, impulsores de instituciones culturales, editores, educadores y organizadores sociales para la diáspora croata en este vasto y lejano continente”, señaló en sus palabras de apertura.
«Tras 40 años, el Comisariado se transformó en la Custodia Franciscana Croata, que hoy obra en varios estados de Estados Unidos y provincias de Canadá, abarcando once parroquias, misiones y centros, así como un convento», señaló. El orador destacó que la presencia franciscana experimentó un crecimiento significativo tras la Segunda Guerra Mundial. «El número de parroquias aumentó particularmente en Canadá y la cantidad de frailes se estabilizó, mientras que las actividades se expandieron hacia ámbitos como la labor editorial, la organización social, la vida cultural, la educación religiosa en las escuelas y el trabajo relacionado con la identidad».
«La Orden Franciscana decidió elevar todos los ‘comisariados’ al rango de ‘custodias’, ya fueran independientes o dependientes. En consecuencia, en 1969, el Comisariado fue elevado a la categoría de Custodia Franciscana Croata de la Sagrada Familia para Estados Unidos y Canadá. El primer custodio fue fray Vjekoslav Bambir, con sede en el convento de San Antonio de Padua en Chicago», señaló fray Nikola. «Hasta el día de hoy, la Custodia sigue siendo un vínculo vital entre la diáspora croata y la Iglesia en la patria, así como una garantía de que el patrimonio espiritual y cultural croata en América del Norte perdurará por muchos años», afirmó fray Nikola.
También destacó los desafíos contemporáneos que afronta la Custodia. «La actualidad se caracteriza por la disminución del número de sacerdotes, la asimilación de las generaciones más jóvenes, la transformación digital, el pluralismo y la secularización, así como por los nuevos flujos migratorios. Todo ello plantea a los frailes que se encuentran actualmente en servicio nuevos retos y vías de evangelización, además de la tarea de hallar la mejor manera de llegar a todos aquellos que desean escuchar la Buena Nueva del Evangelio», concluyó fray Nikola.
La Asamblea fue moderada por la secretaria de la Pastoral para los Croatas en Frankfurt, Ella Bojčetić. El programa musical estuvo a cargo del coro de la Facultad de Teología Católica.
Tekst y foto: IKA
