El libro del Dr. Marko Lukenda fue publicado en 2012 por la Misión Católica Croata en Viena. Gracias al autor, quien investigó acerca de la obra de todas las asociaciones croatas fundadas en la capital austríaca en los últimos noventa años, finalmente los datos se encuentran disponibles.

El pasado 7 de mayo, en la Fundación para la Emigración Croata, fue presentado el libro titulado „Živjeti negdje drugdje“ („Vivir en otro lugar“), cuyo autor es el Dr. Marko Lukenda. Ante un numeroso público, hablaron sobre el libro el Lic. Marin Knezović, Director de la Fundación para la Emigración Croata, el Dr. Josip Jurčević, del Instituto de Ciencias Sociales Ivo Pilar, y el mismo autor. En nombre de la Editorial de la Misión Católica Croata en Viena habló el Mons. Ilija Vrdoljak, y un auténtico testigo de los tiempos, el Mons. Stjepan Pavić. La presentación fue moderada por Vesna Kukavica, Directora de la Sección Editorial de la FEC.

La historia de todas las asociaciones croatas en Viena fue investigada por el Filólogo y Dr. Marko Lukenda, ex estudiante en Viena, cofundador de varias asociaciones, y testigo de sus vaivenes. El material fue publicado en el libro denominado „Živjeti negdje drugdje“ („Vivir en otro lugar“), publicado en 2012 por la Misión Católica Croata en Viena. Con esta obra, finalmente se encuentran disponibles los datos sobre el trabajo de todas nuestras asociaciones, fundadas por los croatas en la capital austríaca en los últimos noventa años.

Recordamos que en Viena pasaron parte de su vida muchos intelectuales croatas, como
J. Jelačić, Lj. Gaj, I. Mažuranić, J. J. Strossmayer, J. Dobrila, F. Rački, V. Jagić, I. Meštrović, R. Katičić y otros. La mayoría de los croatas de Viena actuales, unos 35.000, han llegado a la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX, en categoría de emigración económica.

La vida en un nuevo ambiente los motivó a asociarse con el fin de hacer realidad sus intereses culturales y sociales, como lo hicieron los numerosos y valiosos miembros de la minoría autóctona croata de Gradišće, cuyos rastros culturales en la misma ciudad de Viena datan de hace medio milenio.

Texto: Željka Lešić; Fotos: Snježana Radoš