Uno de los más grandes escritores chilenos promovió su compilación de cuentos titulada El compilador, traducido al croata por la hispanista Željka Lovrenčić

El poeta, narrador, novelista y abogado, Juan Mihovilovich Hernández, se encuentra por tercera vez en Croacia. El pasado 17 de septiembre en la Fundación para la Emigración Croata de Zagreb, promovió su compilación de cuentos El clasificador (Razvrstavač, 1992) traducida al croata por la hispanista Željka Lovrenčić.
Las palabras introductorias estuvieron a cargo del Embajador de la República de Chile, Germán Orlando Ibarra Morán. Hablaron sobre el libro el mismo autor, el Lic. Marin Knezović, director de la FEC, el crítico literario Denis Derk, la Dra. Želka Lovrenčić, traductora, y Zoran Bošković, en nombre de la Editorial Bošković, de Split.
Algunos fragmentos de los cuentos fueron leídos por el artista dramático, Dubravko Sidor. La promoción fue moderada por Željka Lovrenčić.
Mihovilovich pertenece a la tercera generación de emigrantes croatas. Hace siete años fue el invitado de la FEC en la feria Interliber, durante la promoción de su novela El contagio de la locura, editada por la Fundación para la Emigración Croata, de Zagreb, y la Editorial Bošković, de Split, traducida por Jerko Ljubetić, excelente traductor de numerosas novelas de escritores chilenos de raíces croatas y miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua.
Mihovilovich, uno de los mejores prosistas de la actualidad chilena, nació y creció en Punta Arenas, en „el barrio croata“ más austral del mundo. Hasta el momento, publicó cuatro novelas y cinco compilaciones de cuentos. Publicó en Croacia la novela Sus desnudos pies sobre la nieve y El contagio de la locura, traducidos por Jerko Ljubetić y publicados por Ediciones Bošković. Es ganador de numerosos premios, entre ellos el premio argentino Julio Cortázar, el premio Antonio Pigaffeta de la Universidad de Magallanes, el premio Pedro de Oña, y el premio de los juegos literarios Gabriela Mistral.
El crítico literario Ernesto Livacic afirma que Mihovilovich es „uno de los mejores representantes de la prosa chilena moderna“, y sostiene que es él quien introdujo un fresco aliento a la literatura chilena contemporánea. El mismo escritor, sin embargo, dice de sí mismo que tiende a alguna forma de realismo patético. Sus prosas se caracterizan por un estilo limpio y fluido, la singularidad, el buen retrato de sus personajes, las representaciones de situaciones cotidianas, la dinámica y la precisión. Componen el libro El clasificador un total de veintiún cuentos. A esta edición se han agregado cinco más de la colección Restos mortales: Obsesión por el azul, El camino habitual, Rocky, Especie en extinción, y Restos mortales. En El clasificador nos encontramos con un hombre que durante toda su vida clasifica las cartas en la oficina de correos, haciéndolo con mucho amor, y finalmente es despedido; con una joven que tiene que ganarse la vida primero como mucama, y luego como bailarina en un bar; se habla de los destinos de personas en hogares de ancianos…Todo ello se desarrolla en un ambiente mágico y extraño, pero vívido. Aunque sus cuentos registran rastros de prosa realística, en situaciones complicadas se llega a la expresión del desarrollo psicológico de los personajes. La lengua en la que están escritos los cuentos de Mihovilovich es sencilla y común, ya que a través de la misma se descubre y describe de la mejor manera al ser desesperado y solitario.
La sala de la Fundación para la Emigración Croata se llenó, en esta ocasión, de amantes de la buena literatura, de representantes de instituciones culturales y oficiales, de medios, profesores de la Universidad de Zagreb, y colegas escritores que se hicieron presentes en este evento.
El autor agradeció calurosamente a todos por el esfuerzo realizado en cuanto a la presentación del libro, y expresó su satisfacción por estar nuevamente en la patria de sus ancestros. Prometió entregar al editor el manuscrito de su nuevo libro para poder, según dijo con una sonrisa, volver a Croacia ya el año próximo.

Texto: Diana Šimurina-Šoufek; Fotos: Snježana Radoš