El pintor Mile Nekić expuso treinta obras en acrílico, de formato 60 x 60, creadas durante el año pasado, cuyo tema en común es Eslavonia. La exposición fue organizada por el Museo Mimara y por la Fundación para la Emigración Croata

 
En el museo Mimara de Zagreb, el pasado 10 de diciembre se inauguró la exposición „Perdidos en el tiempo“ del pintor Mile Nekić, de Osijek, organizada por el Museo y por la Fundación para la Emigración Croata. El ciclo, que consiste de treinta pinturas en acrílico, de formato 60 x 60, fue creado el año pasado, y Eslavonia es el tema en común, con elementos como el aljibe, el balde, la caldera, la casa abandonada, el heno, la iglesia en la colina, el molino…
Esta exposición ya había sido presentada en febrero de este año en la Galería de Bellas Artes „Slavko Kopač“ en Vinkovci, y el año pasado en la galería Waldinger, en Osijek. El pintor, por segunda vez después de nueve años, nuevamente expone sus trabajos en el museo Mimara. Hasta el momento, Nekić presentó dos exposiciones independientes en Sydney, Australia, en 1988 y 1989, y veinte en la patria. Asimismo, participó en trece exposiciones conjuntas en Zagreb, Osijek y Vinkovci, entre 1994 y 2011.
Durante la inauguración, tanto Tugomir Lukšić, director del museo, como Marin Knezović, director de la FEC, dirigieron unas palabras al público amante del arte.
– La relación hacia lo heredado, la unión con la tradición, constituyen un registro importante de cada expresión artística. Lamentablemente, con demasiada frecuencia la herencia no se reinterpreta, no se explica en nuevos contextos, sino que las formas tradicionales se pintan de forma fría y precisa. Ese error no es cometido por Mile Nekić. El autor parte de la herencia del medio en el que se educó, y en las formas tradicionales busca lo fundamental, lo atemporal, la primera forma, que se encuentra en el trasfondo de todo. Dichas formas de las que todo se crea, un círculo, un triángulo, un rectángulo, recuerdan a señales de tránsito. En las pinturas del autor, estas formas determinan el camino desde la tradición hacia la contemporaneidad. Sin embargo, las señales no son solo necesarias en los cruces y en el arte. Pocas personas pueden servir de señal a una nación. En este círculo estrecho ingresa sin dudas con su camino de vida Mile Nekić – dijo ante los presentes Marin Knezović, director de la Fundación para la Emigración Croata.
Igor Loinjak, historiador del arte, habló sobre la obra del autor y sobre las pinturas expuestas. El modesto autor, retornado de Australia, el pintor Mile Nekić, agradeció a los presentes por su presencia, y su amigo y veterano de guerra, Predrag Matić, Ministro de los Defensores Croatas, inauguró la exposición. La sección musical estuvo a cargo de Damir Fatović, primera voz de la ópera del Teatro Nacional Croata de Osijek, con acompañamiento musical.
– La característica de la visión de Nekić es la tendencia a la reducción y al minimalismo de los elementos artísticos. Sin embargo, el minimalismo mencionado de lo visual surge de la plenitud de la vivencia psíquica. (…) Las escenas a menudo carecen de figuras humanas, y cuando la persona está presente, aparece en forma de silueta, una ilusión que existe por cuestiones de composición. La Eslavonia de Nekić no reconoce perspectivas geométricas, la muestra de un mundo real es totalmente irrelevante. Sin embargo, este plano es una forma más de reducir lo visual en beneficio de lo pensado – dijo, entre otras cosas, Loinjak.
Mile Nekić nació en 1947 en Tompojevci, en las cercanías de Vukovar. Dejó Croacia en 1969 y partió hacia Australia, donde se inlcuyó en la lucha política de los croatas por la independencia de su país. En 1979 fue apresado y condenado a quince años de cárcel. Durante el cumplimiento de su condena, terminó sus estudios en la Academia de Arte East Sydney Technical College. En 1988 fue dejado en libertad, y en 1991 regresó a la patria y se alistó en la Gurdia Nacional Croata de Osijek. Es miembro de asociaciones de voluntarios de la Guerra por la Independencia, de la Asociación Croata de Presos Políticos, y ganador de la placa memorial de la Guerra por la Independencia 1990-1992, la placa memorial de la Gratitud Patria, la Medalla del Relámpago, la Orden de la Guarda Croata, la Orden del Trébol Croata, y la Orden Stjepan Radić. Es miembro de la Asociación Croata de Arte de Osijek.

Texto: Diana Šimurina-Šoufek