El libro recientemente presentado „Las huellas de los croatas en el mundo“ , de la Editorial Bošković, ya ha sido traducido al inglés y al español.

Por el asesinato de dos niños en 1892 en Argentina, creyeron culpable al amante de la madre de ambos, y de no haber sido por Ivan Vučetić, oriundo de Hvar, quien de su isla natal se mudó a los veintitantos años a La Plata, Provincia de Buenos Aires, aquel hombre inocente habría sido condenado y ejectuado. Sin embargo, gracias a Vučetić, la verdad salió a la luz y se comprobó que la propia madre de los niños los había asesinado…

Vučetić, entonces un policía con perspetiva, y en proceso de entrenamiento, se hizo famoso con el así llamado „caso Rojas“ que fue resuelto con la aplicación del método de identificación de personas basado en las huellas digitales, por lo cual lo llaman el padre de la Dactiloscopía. En su honor fue fundado el Museo Policial, en el que se encuentra una sala en homenaje a Vučetić, en la ciudad de Dolores, Provincia de Buenos Aires. En Rosario, Santa Fe, se fundó asimismo la carrera de Criminalística que lleva su nombre, así como el parque de la ciudad en La Plata. La Escuela de Policía en San Juan se llama „Escuela de Policía Juan Vucetich“.

Argentina homenajeó al gran padre de la Criminalística, quien partió de Hvar en busca de una vida mejor a través del océano, con una estampilla con su retrato, y la policía croata se encargó de que no se le olvide en la patria y en el extranjero, Así también lo hizo la directora de la Fundación para la Emigración Croata filial Split, Branka Bezić Filipović, quien, en su nuevo libro „Tras las huellas de los croatas en el mundo“, de la Editorial Bošković, incluye a Vučetić y su obra. Este libro, recientemente presentado, ya fue traducido al inglés y al español (www.facebook.com)

– El libro está basado en material de archivo, y es fruto de varias décadas de trabajo, visitas a clubes croatas de los lugares más recónditos de la Tierra, donde nuestra gente ha dejado sus huellas – aclara Bezić Filipović, agregando que se ha limitado a lo visto personalmente, es decir, al material disponible que pudo ser comprobado y corroborado por declaraciones de descendientes vivos de croatas de renombre.
Como ya hemos dicho, para ello recorrió casi todo el mundo, a excepción de los países asiáticos ya que en ellos no hay croatas que se hayan establecido allí de forma permanente, o eran demasiado pocos.

Y entre lo que han dejado su obra en los países en los que crearon sus nuevos hogares, es difícil destacar a los más importantes. Una de las preguntas que hicimos a la autora de ésta, su octava publicación dedicada a mantener la identidad croata en el mundo, se trata de la comunidad croata fundadora de los „salitreros“ a principios del siglo XX en Chile.

– Vean, en tiempos en que no existía la industria química, el salitre se utilizaba como abono artificial. Se extraía lejos del mar y se transportaba en barcos hacia Europa; las que eran de propiedad de croatas, en su mayoría de Brač, se llamaban: Hervatska, Naprijed, Franjka, Dalmacija, Brac, Stanka, y similares. Hoy, esos lugares se han transformado en pueblos fantasma en medio del desierto de Antofagasta e Iquique, que en aquel entonces estaban llenos de vida.

Sin embargo, era una vida triste; la gente llegaba de su isla natal y cruzaba el mundo entero para enterrarse en la tierra y extraer salitre. Se les pagaba generalmente con monedas simbólicas que solo podían gastarse en la zona, en la que había negocios, correo, y hasta un pequeño teatro y burdeles para la recreación de los trabajadores jóvenes a los que todavía no les había llegado su novia desde la isla – dice Bezić Filipović.
Las comunidades – dice – eran muy herméticas, mayormente debido al tipo de moneda impuesto. Sin embargo, familias como las Sargo y Sabioncello, de Brač, gracias a este régimen, lograron hacer fortuna y fundaron las bases del desarrollo industrial de Chile.

– Si hablamos de los croatas que dejaron rastro en el mundo, no debemos olvidar a Francisco Orlić, miembro de una familia de inmigrantes, quien en 1962 fue elegido presidente de Costa Rica, y a Juan Bjelovučić, fundador de la aeronáutica en Perú y el primer hombre en sobrevolar los Alpes, en 1913. Su padre, Miho, vino desde Janjina, en la península de Pelješac, hasta Sudamérica, y su hijo Ivan fue merecedor de numerosos reconocimientos y un alto oficial de la aviación peruana.

Uno de los reconocimientos militares más importantes llega de Norteamérica. Fue recibido por nuestro Peter Tomich por haber salvado a miles de personas durante el ataque a Pearl Harbor. El barco de guerra „U.S.S. Tomich“ lleva su nombre.
Probablemente se trate de la historia más conmovedora de este inmigrante, nacido en los alrededores de Vrgorac, quien llegó a los EE.UU. en 1913, a los veinte años, e ingresó en el ejército. Relaté con detalle su historia en el libro, con fotos y otros materiales de archivo – aclara la autora.

El libro también incluye datos de interés de la vida de Ante Lucas, quien descubrió la nafta en Texas; también de Henry Suzzallo, quien dio un gran paso en el campo del sistema educativo americano, y de Trojan Drvenica, un vitivinicultor legendario. En base a la etiqueta de sus vinos nació el escudo australiano. Hay muchas otras historias interesantes.

Seguramente en cada uno de nosotros, por lo menos por un momento, causará orgullo por el hecho de ser croatas, „hojas de una misma rama“. (Slobodna Dalmacija)

Texto: Ljerka Gospodnetić