La película croata Kapi mora, kapi sunca dirigida por Matko Petrić, con excelente texto de Renato Baretić, música de Jakša Fiamengo, leídos por Ivica Vidović, fue proyectado en el Centro Cultural Croata del gran Los Ángeles y luego en San Pedro, donde vive un gran número de oriundos de Komiža. Le siguieron las proyecciones en Las Vegas y Houston.

San Pedro, una de las ciudades de Los Ángeles, celebró este año su 125° aniversario de participación en la industria cinematográfica, tanto de Los Ángeles como de Hollywood. Cada año se lleva a cabo en San Pedro el Festival Internacional de Cine (SPIFF), cuya directora es Ziggy Mrkich, de raíces croatas.
El Festival se organizó en varias localidades, y la película croata Kapi mora, kapi sunca, dirigida por Matko Petrić, con texto de Renato Baretić, música de Jakša Fiamengo leído por Ivica Vidović, fue proyectado en el Centro Cultural Croata del gran Los Ángeles. La película fue proyectada allí y en otras ciudades americanas gracias al compromiso de la Fundación para la Emigración Croata filial Split. Satisfecha con la participación del público, la Presidente Maya Bristow destacó que el centro está abierto a todos los croatas del mundo, y los invitó a acercarse a la costa oeste, donde tendrán siempre las puertas abiertas.
La película de Matko Petrić habla sobre Komiža de una forma poética. A pesar de la cantidad de películas presentadas durante el festival, en general americanas, ésta fue la única película sin violencia, sangre y tiros. Fue una oportunidad de dedicar toda una velada a Komiža, terruño de muchos croatas que viven en San Pedro. El programa fue moderado por el vicepresidente del centro, Frane Jerković, quien saludó a los presentes empezando por los más jóvenes. El grupo Children of Scola Croatica, de edad preescolar, cantó la canción Paun leti, con acompañamiento de Suzana Tkalčić. Ljubica Perhat e Ines Korić dieron lectura a una poesía de Joško Božanić en dialecto de Komiža. La klapa Izvor cantó canciones de la región, y también pudo apreciarse una exposición de gráficos sobre Komiža. Finalmente, Gabriela Brajević, en recuerdo a la fallecida Anka Burmaz, de San Pedro, poetisa nacida en Komiža, leyó una de sus poesías. En nombre del Cónsul General Josip Buljević, participó del evento su esposa Nives.
Hubo más eventos en Los Ángeles. Los oriundos de Zadar en San Pedro celebraron la Velada de Zadar, en la que actuaron Petra Tulić y Mate Carić, y en la conocida universidad UCLA, al oeste de la ciudad, se llevó a cabo el festival titulado European Jazz. El mismo fue presentado como el primer evento de la Unión Europea en el que participaron once conjuntos de jazz y diez países, entre los que se encontraba Croacia, que fue la iniciadora de toda esta manifestación. De esta manera, los europeos mostraron a los americanos cómo interpretan su música. Las fuerzas del jazz croata fueron representadas por Borna Šercar’s Jazziana Croatica y, en la inauguración llevada a cabo en el Instituto Italiano, habló el Cónsul General Josip Buljević. En la antesala de la Universidad se inauguró la exposición de arte del pintor croata Roko Ivanda.

Las pequeñas comunidades de Las Vegas, San Diego y Huston
Seguimos nuestro camino hacia las Vegas, donde opera el Croatian Club of Las Vegas encabezado por su presidente, Tomislav Buntić. El club no cuenta con espacios propios, por lo que la pequeña comunidad se reúne en las casas de sus miembros durante diferentes eventos. Así fue también esta vez, cuando la película Kapi mora, kapi sunca fue proyectada en la casa de Elvira y Ratko Šodda, oriundos de Tisno. Para enriquecer la reunión, llegó de San Pedro Gabriela Brajević, miembro de la Asociación de Lírica Emigrante Croata (fundada en Nueva York hace trece años). También es miembro de dicha organización Zoran Sova, vicepresidente del club croata en Las Vegas, y ambos recitaron sus poesías antes del comienzo de la filmación.
También visitamos a la pequeña comunidad croata que vive en San Diego, al sur de California. Se trata de una inmigración joven, en su mayor parte exiliada de Bosnia durante la última guerra, y no están organizados en asociaciones. Se reúnen en la iglesia en Escondido, a través de cuyos habitantes se puede observar la cercanía de la frontera con México. El contacto con la Patria es la misa en idioma croata que celebra el padre Mate Mižaca. También allí Gabriela Brajević leyó su poesía. Por decisión del Cónsul Josip Buljević, también ellos tendrán días consulares a partir de ahora.
Seguimos el viaje con nuestra película. Ahora era el turno del Houston tejano. Allí existe la asociación Lone Star Croatian Club, presidida por Mladen Sica. La asociación es muy activa, y los mismos miembros adaptaron el espacio en el que ensaya el grupo folklórico, que frecuentemente participa del Festival de Eslavonia en Houston, donde se prseentan varios países de Europa. También organizan el baile croato-americano, evento en el que se incluye también Philip Berquist, Cónsul Honorario de la Rep. de Croacia en Houston. La Asociación cuenta con una escuela de idioma croata a la que asisten tres grupos de alumnos de diferentes edades. Allí también acude el padre Mate Bižaca, para que los croatas de Houston tengan misa en croata. Los miembros de la asociación son en su mayoría croatas de Bosnia, algunos de ellos llegados desde hace más de veinte años. La asociación existe desde hace 29 años, pero la comunidad croata es mucho más antigua.
Los primeros croatas llegados al sur de Texas eran pescadores y criadores de ostras. Llegaron a la isla de Galveston a fines del siglo XIX, actualmente unida al continente a través de un puente, y a una hora de Houston. Una parte de los llegados de Coacia a Houston son médicos, que llegan para especializarse y permanecen durante un determinado tiempo en el conocido centro americano de medicina.
La asociación croata Lone Star, así designada por el símbolo de Texas, cada año organiza un pic-nic para sus miembros. Todos se alegran con el evento, una reunión con cordero y cerdo asado, donde se juega al fútbol y se escucha música croata. Durante el mismo mostramos la película de Matko Petrić, y las palabras introductorias estuvieron a cargo de Danijela Miškić, croata nacida en Sarajevo, y encargada de la página web de la asociación, donde ya se encuentran anunciadas las actividades hasta fin de año.
Con los croatas de Louisiana
El fin de la gira se relacionó con la visita a la comunidad croata en Nueva Orleans, Louisiana. La llegada de los croatas a Louisiana comenzó a mediados de los años treinta del siglo XIX, con marineros venidos de Dubrovnik y Boka kotorska. A fines de siglo comenzaron a llegar croatas de Pelješac, Korčula, Hvar, Brač y otros lugares. Llegaban pescadores dálmatas, para dedicarse en Louisiana al trabajo pesado de criar ostras. La mayoría se instaló en Plaquemines, ubicada al sur de Nueva Orleans, cerca de la desembocadura del río Mississippi. En su mayoría hombres, que permanecieron solteros por no tomar como esposas a francesas o irlandesas, su vida social se desarrollaba en bares y salones. Algunos tuvieron la suerte de casarse con mujeres llegadas de su país. Este lugar fue afectado recientemente por el derrame de petróleo de la plataforma ubicada en el golfo de México en 2010, y que afectó a todos los criadores de ostras.
La vida en la ciudad siempre ofrece más posibilidades. Así, en Nueva Orleans se fundó, hace 139 años, una asociación llamada United Slavonic Benevolent Association que obraba como todas las sociedades de beneficencia de aquel tiempo. A cambio de la cuota mensual, sus miembros recibían una comida durante los días no laborables, y estaban asegurados por invalidez, y en caso de muerte eran enterrados en una tumba comunitaria. Ésta sigue existiendo en el cementerio de la ciudad, donde los entierros se hacen por sobre la tierra, ya que la ciudad se encuentra por debajo del nivel del mar, lo que presentó un gran problema cuando el huracán Katrina afectó la zona en 2005.
En la actualidad, Nueva Orleans está renovada en su mayoría. El antiguo brillo vuelve a los edificios, y se trabaja seriamente para fortalecer las presas, para que una situación así no se repita. Los especialistas habían advertido sobre el desgaste de las presas mucho antes de Katrina, lo que fue confirmado cuando ocurrió la tragedia. Parte de las obras en las presas es liderada por el ingeniero en construcción Randy Oustalet, miembro de la Asociación Croata Croatian American Society (CAS), cuya esposa Barbara Cvitanovich, tiene raíces croatas, de Igrane. Como miembro activo de la asociación croata, Barbara Oustalet, junto con Tricion Lincoln, organiza por segundo año consecutivo, un almuerzo de damas croatas. Participaron de este evento un grupo de mujeres croatas llegadas de la ciudad de Biloxi, en el vecino Mississippi, y se planea la devolución de la visita. La satisfacción de las mujeres presentes es la garantía de que estos almuerzos pasarán a ser parte de la tradición. En el marco de la asociación, Barbara Oustalet también oganiza, con orgullo, promociones de vinos croatas y de las bellezas de Dalmacia. El CAS cuenta con un terreno en el que hay una construcción, y es donde se organizan pic nics y encuentros. Aquí no se asan corderos, como en Houston, sino ostras.
Ya que mencionamos las ostras asadas, no debemos olvidar al restaurante que se hizo famoso gracias a ellas. Se trata de Drago’s, que ha sido recibido en la Casa de la Fama de la Asociación de Restaurantes de Lousiana. Sus dueños son Klara y Drago Cvitanovich, que son visitados con frecuencia por los famosos de Hollywood. Este matrimonio de patriotas y humanitarios brindaron gran ayuda a Croacia durante la Guerra por la Independencia, y a sus conciudadanos durante el huracán Katrina, repartiendo miles de porciones de comida para los damnificados. El restaurante fue abierto por el hoy octogenario Drago Cvitanovich, de Igrane, en 1969. La todavía vital Sra. Klara, quien dice que el ingrediente secreto de sus recetas es el amor, delega cada vez más su trabajo en su hijo Tommy.
La comunidad activa de la Asociación croato-americana se encontraba en preparativos para recibir al conocido dúo 2Cellos, que durante la gira por EE.UU. actuó en Nueva Orleans, después de haber pasado por Houston. Para ellos también el restaurante Drago’s abrió sus puertas, para probar no sólo la excelente cajun food de Louisiana, sino también algo que lleva en sí las raíces de Dalmacia.

Texto: Branka Bezić Filipović