En la filial Dubrovnik de la Fundación para la Emigración Croata, se presentó el tercer libro de Antica Branka Bavčević, oriunda de Korčula con residencia en París.

En la filial Dubrovnik de la Fundación para la Emigración Croata, el pasado 3 de octubre se presentó el tercer libro de Antica Bavčević, „Abrazando el pasado“, su obra más reciente.
Ya es sabido que Račišće, en la isla de Korčula, es hogar de marineros, así como el hecho de que las mujeres del lugar son especialmente fuertes e independientes, ya que la mayor parte de su vida cumplen el rol de jefas de familia. Antica Bavčević es un buen ejemplo de ello. De apellido de soltera Botica, todos la conocen simplemente como Branka. Aunque pasó la mayor parte de su vida en París, siempre volvió a sus raíces.
Antica contó su historia emigrante a Dora Mikelić: nació en Račišće, un pequeño pueblo de la isla de Korčula, con algunos cientos de habitantes. Su infancia transcurrió en la pobreza, pero su hogar siempre estuvo lleno de amor. Su alma inquieta ya a los 14 años la llevó a Dubrovnik, que en aquel entonces le pareció una gran ciudad. Allí trabajó y cursó la escuela comecial, y después de siete años conoció al amor de su vida, su futuro marido. Poco tiempo después se mudaron a Split, donde Branka rindió exámenes adicionales relacionados con su oficio, y se empleó como contadora.
„Eran los años 60, en Split. Tenía un gran deseo de demostrarme a mí misma y a mi marido que soy eficaz, que puedo trabajar, mostrarle a la sociedad que puedo comunicarme en igualdad de condiciones, que no soy solo ama de casa y madre. Siempre afirmé que las mujeres son psíquicamente más fuertes que los hombres“ – dijo Branka.
Branka y su marido, como ella misma relata, tuvieron una vida agradable y cómoda en Split, pero por cuestiones de la vida, el camino los llevó a Francia, en visita a su suegra. Y ocurrió que Branka dio a luz a su primer hijo en París, un varón. El niño tenía problemas de salud, lo que postergó la vuelta a Split. Después de algún tiempo, su marido consiguió empleo, ante la gran alegría de su suegra, y Branka así se quedó a vivir en la capital francesa. Hasta el día de hoy. Después de dar a luz a una hija, decidió continuar con su filosofía de vida, y se empleó en una fábrica de papel, donde pasó toda su carrera laboral. Cuando empezó a trabajar, no sabía nada de francés. Sin embargo, eso no le impidió trascender las normas, asegurándose el epíteto de mejor empleada, a quien todos conocían por escucharla cantar. Durante su turno de trabajo, Branka siempre canturreaba canciones dálmatas.
A los 45 años, su marido falleció debido a complicaciones de una infección del apéndice. Branka cayó en una gran depresión, tomaba pastillas calmantes, a causa de las que tuvo dos graves accidentes de tránsito. Sin embargo, decidió hacer algo con su vida.
„Concluí que Dios no quiere llevarme consigo y que es obvio que algo tengo que hacer. Y decidí escribir un libro. El primero, Anitin račiški tanac, es mi autobiografía. Durante la promoción en Račišće, en 2011, estaba muy nerviosa, pensaba si habré ofendido a alguien, si había escrito algo equivocado… Las mujeres de Račišće me apoyaron, trajeron muchos postres, y eso fue lo más importante“, concluyó Branka.
Todo lo feo de la infancia desapareció después del primer libro, y pronto salió el segundo Franka je izašla na kišu. En esta obra, Branka habla sobre la vida en un país extranjero y el mito de que la vida en algún lugar fuera de la patria es fácil, rica y simple. En su tercer libro, U zagrljaju prošlosti, que presentó en julio de este año al público de Korčula, Branka tematiza la vida de los jóvenes desde la perspectiva de una mujer madura, destacando la importancia de la tradición y la herencia.
Gracias a la Fundación para la Emigración Croata filial Split, Branka recorrió todo el mundo con sus libros, que fueron traducidos al inglés, y su primera obra, la autobiográfica, pronto será traducida también al francés.

Texto: Maja Mozara