La misa fue celebrada por el arzobispo de Milwaukee, Jerome Listecki, y concelebrada por los franciscanos croatas encabezados por el fraile custodio Jozo Grbeša y el fraile Ivan Strmečki, párroco.

La parroquia croata del Corazón de Jesús en la ciudad estadounidense de Milwaukee, en el estado de Wisconsin, fue fundada por el fraile Placid Belavić en 1917. Diez años después abrió también la escuela católica.
A unos 160 km de Chicago funciona, desde hace 100 años, la comunidad croata. La parroquia croata es el lugar central de reunión de nueve asociaciones croatas de la ciudad de Milwaukee.
El centenario de esta comunidad parroquial ejemplar se festejó oficialmente el pasado 8 de octubre. La misa fue celebrada por el arzobispo de Milwaukee, Jerome Listecki, y concelebrada por los franciscanos croatas encabezados por el fraile custodio Jozo Grbeša y el fraile Ivan Strmečki, párroco.
Durante la recepción, ante varios cientos de personas, se hizo alusión a los recuerdos. El programa fue moderado por Ivona Macan y Damir Braovac. El intendente de Milwaukee, Tom Barrett, expresó su agradecimiento por la existencia de esta comunidad de cuyas misas él también participó durante su infancia. El concejal de la ciudad, Michael Murphy, cuyo padre jugó en el conocido club de fútbol „Hrvatski orlovi“, leyó la declaración formal de la ciudad en honor al siglo de existencia de la parroquia. El grupo de támburas „Bura“ estuvo a cargo del entretenimiento musical.
En 1922 nuestra gente fundó el primer club de fútbol en EE.UU., y su primer presidente fue justamente Dragutin Jesih, párroco de esta parroquia.
La central de las asociaciones croatas fue fundada en 1932, y el gran terreno – el parque croata, fue comprado en 1953. Nueve años más tarde empezó a operar la Escuela Croata.
Los croatas de Milwaukee estuvieron especialmente activos durante los años noventa, durante y después de la Guerra por la Independencia y, en 2015 establecieron relaciones con Zadar, en el marco del programa de ciudades hermanadas.
Un siglo es mucho tiempo, especialmente en la emigración. Un siglo de destinos humanos, un siglo de comunidad de una parroquia, un siglo de amor hacia todo lo croata es realmente un orgullo para todos los que dedicaron a esta comunidad su tiempo, su talento, sus esfuerzos, sus sacrificios y sus alegrías.
(mojahrvatska.vecernji.hr)
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