La exposición presenta el ciclo de ilustraciones „Aves“ de la pintora Ivana Vulić, de Zagreb. La muestra permanecerá abierta al público del 5 al 23 de junio.

La Fundación para la Emigración Croata filial Dubrovnik presenta el ciclo de ilustraciones „Aves“ de la pintora Ivana Vulić, de Zagreb. La exposición se inaugurará el 5 de junio al mediodía en la galería de la Fundación para la Emigración Croata (Petilovrijenci 7, Dubrovnik) y permanecerá abierta hasta el 23 de junio. El programa de exposiciones de la Fundación para la Emigración Croata incluye a artistas croatas del extranjero, con el objetivo de construir puentes culturales entre la Croacia de la patria y la Croacia emigrada, y de artistas croatas de renombre en las épocas en las que hay un gran número de emigrantes en Dubrovnik.
En el prefacio del catálogo, el Historiador del arte, Marin Ivanović, escribió: „Después del exitoso ciclo „Gente que se unta con barro (medicinal) en una playa“, Ivana Vulić concluyó un nuevo ciclo, „Pájaros“, con lo que confirmó que su interés por temas periféricos y de aparente desinterés, con igual relevancia en su método realista que, en este momento de la pintura croata, obtuvo un envidiable número de apologistas. De ello da testimonio la exposición „El nuevo realismo croata“ de 2013, que demostró la existencia de un concenso generacional sobre un enfoque específico de la pintura figurativa.
El ave muestra una maravillosa abundancia y diversidad de significado en la mitología, la historia y el culto, desde el fénix egipcio, las arpías griegas, y el dios azteca Quetzalcoatl, hasta diversas aves de nombres mágicos en Japón, Persia e India, hasta el grifo heráldico, el talmud de Ziz y Bar Juchne, las aves nórdicas y las ayudantes de Odin, y finalmente la simbología cristiana del cuervo (San Elías; San Pablo, el ermitaño), las palomas (Noé, el Espíritu Santo) y el pelícano (que con su sangre alimenta a las crías, símbolo de Jesucristo). Igualmente numerosos son los temas artísticos, en diferentes contextos, desde el siniestro hasta el grotesco, hasta los románticos y bellos, desde el Albatros, de Charles Baudelaire y la poesía del mismo nombre de Samuel Taylor Coleridge, hasta el anhelo de la fuga y la libertad en El ave solitaria, de Giacomo Leopardi, El cuervo, de Edgar Allan Poe, y los cuentos cortos de Los pájaros, de Daphne du Maurier, sobre las aves que aterrorizan a los habitantes de Cornwalles, transformada en película por Alfred Hitchcock. Las palomas que llevaban mensajes durante las dos Guerras Mundiales, fueron condecoradas. Asimismo, transmitían enfermedades.
En este amplio registro de significaciones establecidas y asociaciones personales, Ivana Vulić toma varias de ellas como temas para sus obras. La instalación „Aves“ de 2011, colocada en la galería Kiosk, en Zagreb, le es importante por el signficado que conlleva, y no solo por el motivo. En este caso concreto, la autora, a través de aves de origami hechas en papel, y su colocación en el espacio, ha creado una sensación de masa, de la impersonalidad de un animal determinado, pero asimismo un potencial que da la sensación de que las aves levantan el cielo raso de la galería. La postura hacia las pinturas que se presentan en esta exposición es totalmente diferente – la autora da individualidad a cada pájaro, se transforma en un motivo de diversas características, desde gorriones muertos como los que podemos ver con frecuencia en las ciudades, con lo que con la autora toman la simbología de la alienación, fragilidad y transitoriedad, hasta la actitud triunfante de un pequeño carnicero que come gusanos. Su presencia en el medio urbano, y la adaptación de la vida junto a la gente, es ilustrada a través de una paloma que está sentada en la cabeza de una escultura antigua, por lo que la distancia temporal designada da un contenido en capas a la idea de la convivencia de las aves y el hombre. La sugerencia del surrealismo (o las figuras grotescas místicas del medioevo y las molduras decorativas) está contenida en un gouache de un gorrión en llano, cuya ala tiene forma de pez.
La trivialidad, la cotidianeidad y el género de la escena demostraron ser de interés para Ivana Vulič, ya que la insignificancia de un gorrión muerto en nuestras vidas puede tener sentido sólo con una apoteosis de la misma imagen en un espacio de galería. Los pájaros cobran fuerza en la instalación mencionada que podría relacionarse levemente con la idea de los Pájaros de Hitchcock, o la individualización y la pedantería en un enfoque mimético que, a causa de una inquietud existencial, toca tangencialmente a la Paloma de Süskindov, llevando nuevamente al hecho de que la muestra de los pájaros no está allí por ellos mismos, sino por las ideas de la autora sobre el mundo, y ella en el mismo.“

Texto: Maja Mozara