La exposición fue inaugurada por el profesor Tonći Šitin, y en la inauguración, además del autor, habló Gerard Denegri, el primer cónsul honorario de la República de Francia en Split

En los espacios de la Alianza Francesa en la ciudad de Split, el pasado 12 de mayo se inauguró la exposición del pintor Anton Cetin, titulada Eva, a cargo del profesor Tonći Šitin. Además del autor, en el evento habló Gerard Denegri, primer cónsul honorario de la República de Francia en Split.
Anton Cetin nació en el pueblo de Bojani, cerca de Čazma. Se educó en Zagreb, donde terminó sus estudios en la Academia de Bellas Artes, en la clase del prof. Marijan Detoni. Poco después se trasladó a París, y luego a Canadá, donde actualmente reside.
„El nacimiento de Eva, en los años sesenta del siglo pasado, en París, y su forma definitiva en Toronto, para Cetin significó el descubrimiento de un personaje imaginario que, como una especie de ícono, no lo abandonaría jamás. Eva, junto con una flor y un ave, es una sublimación de toda una cadena de símbolos, desde la lejana relación con la primera mujer que, como pecadora, es echada del paraíso, hasta las más diversas connotaciones que siempre le dan nuevos atributos. La destacada línea de subjetividad no significa que el artista haya mantenido el personaje de Eva solo para sí mismo y para sus sentimientos. Ella es su reacción al entorno cercano, resultado de la impronta artística total que recogió todas las experiencias hasta ahora vividas, una iconografía como fruto de una lengua de signos y de un manual de dibujo. En el contexto del multiculturalismo y la globalización cultural, Eva vive de forma pluralista como sonido o como una señal oculta, ella está incluida o llamada, según motivos psicológicos o sensuales, confusa, seductora, cuestionable, obsesiva, misteriosa, simplemente pegadiza…
Finalmente, daría la impresión de que cada imagen de Eva es visualizado de forma precisa, que a través de una técnica variada el autor transforma todo en un juego, escribe una especie de diario pictórico que se ha distanciado del típico retrato esde un principio, y encuentra su punto fuerte en una explosión de colores y un optimismo prácticamente oculto.
Indiscutiblemente, se trata de una pintura íntima, una búsqueda de desafíos inesperados de la imaginación una proyección que ofrece cambios, una diversidad de la vida y siempre nuevos movimientos con la intención de que, de cada pintura, se genere una vivencia estética a la que le agregaríamos la palabra – gracioso“, – dijo Tonći Šitin, acerca de la exposición en Split.
(BBF)