La exposición de obras del pintor Branimir Bartulović, de BiH, titulado „En mi costa“, fue inaugurada en la galería de la Fundación para la Emigración Croata filial Dubrovnik.

La exposición de obras del pintor Branimir Bartulović, de BiH, titulada „En mi costa“, fue inaugurada en la galería de la Fundación para la Emigración Croata filial Dubrovnik.
„Como el mismo título lo sugiere, el ciclo del pintor Branimir Bartulović, „En mi costa“ es un cuento íntimo. La paz que transmiten las obras es el resultado de grandes campos de gamas de arcilla, tierra escaldada de sol a finales del verano. El recuerdo de la Dalmacia pasada y actual se hace vivo a través del ruido sordo de los grillos en el follaje de los pinos, el olor acre de la sal y el vino tinto, los higos maduros y agrietados y las noches silenciosas bajo el cielo.
Bartulović expresa un minimalismo tanto en color cmo en forma. Sería peyorativo decir que las superficies pintadas en un tono son sólo la base de los motivos, porque la impresión mencionada que tiene efecto sobre el observador se inicia en mayor medida justamente con ese manejo del espacio en el cuadro. La escena está flanqueada por „signos“ típicamente dálmatas – un ciprés, un portal de piedra y una ventana, una volandera de molino, una capilla con su cruz, alguna ciudadela medieval, peces y veleros. Es claro que la sencillez aparente y estas imágenes de un entorno tematizado en realidad son ricas en motivos, elementos de diferenets formas, cuya existencia es casi imprescindible para el artista. El espacio está totalmente ocupado, y las formas, reducidas. Algunas pinturas son cruzadas transversalmente con varios colores en pastel, cada una en un tono con un valor simbólico – el mar, el bosque, el cielo o el campo. La superposición correcta otorga la capacidad de sugerir un espacio que, en un cuadro, cruza por la mitad un ciprés delgado. Esa mirada melancólica a la lejanía, hacia el horizonte del mar, hasta cierto punto despierta soluciones modernistas de otras escenas mediterráneas de orientación minimalista. El terruño dálmata condicionó a Branimir Bartulović respecto de su temática, su deseo de crear sobre tela paisajes que lo rodean no es aprendido sino heredado, sembrado e incrustado entre la cabeza y la mano, y cada uno de sus movimientos contiene en sí ese mismo relieve dálmata, incluso cuando no lo pinta, cuando no es el tema elegido. Es interesante la presencia del personaje femenino en determinadas pinturas en forma estilizada, cuyo fundamento no es del todo claro; a veces observamos su desnudo de espaldas, otras, cubierto con una toga, o se asoma por detrás de una casa. Es un recuerdo sutil de una historia íntima que impregna este ciclo.
La superficie granulada de la tela asocia a la dureza de las bolsas de yute, las mismas que guardaron en sí los frutos recogidos dados por la tierra estéril. Este ciclo, lleno de simbolismo, sensibilidad y un tema con el cual muchos pueden identificarse, nos recuerda a muchas obras y palabras con las que Dalmacia ha sido honrada, y que el verso de un viñatero de Šibenik supo resumir así: „La tierra estéril cuida su tesoro, cada grano como un corazón en medio, da poco y no da mucho, pero lo que da, vale tres veces más“. Así lo escribió Marin Ivanović en el catálogo de la exposición.
Branimir Bartulović nació en 1955 en Blato na Cetini. Cursó sus estudios en la Academia de Bellas Artes en Široki Brijeg, en la clase del profesor Ante Kajinić, donde terminó su licenciatura en 2005 en los estudios de Ars sacra. Trabaja como profesor extraordinario en dicha academia. Ha expuesto sus obras en forma grupal e individual. Participó en el trabajo de numerosas colonias artísticas tanto nacionales como internacionales. Publicó tres colecciones de poesías. En 2005, Stanko Špoljarić publicó una monografía sobre su obra.
(www.dubrovniknet.hr)